¿Has sentido alguna vez la curiosidad por plantar tú mismo tus propias hortalizas, frutas o verduras?
Ver cómo crecen, tener el control de lo que comes, saborear los frutos junto a tu familia…
¡Genial! Porque si es así, vamos a disfrutar mucho juntos en “Siembra Permacultura”, mi newsletter gratuita.
Pero, ¿Qué es esto de la permacultura? ¡te lo resumo en pocas palabras!
La Permacultura es un sistema que trata de restaurar el daño causado a los sistemas naturales, gestionando mejor los recursos y los excedentes.
Trata de trabajar con la naturaleza, no en contra de ella, gestionando mejor los recursos y los excedentes.
La mayor práctica en la permacultura es lo que conocemos como « Agricultura Ecológica ».
Crear huertos caseros donde cultives tus propias frutas y verduras sin el uso de pesticidas o productos tóxicos.
Vela por el compost hecho en casa y la asociación de plantas para una mayor nutrición de éstas.
La Permacultura existe desde hace muchos años, gracias a sus fundadores australianos Bill Mollison y David Holmgren.
Es un concepto que transmite de corazón unos valores esenciales para reflexionar en la sociedad actual en la que vivimos.
Personalmente, desde que soy pequeña, siempre he pensado que toda acción tiene una reacción, un retorno.
Un pequeño cambio en nuestro pequeño mundo cotidiano puede influenciar de forma positiva en el mundo entero.
La jardinería, descubrir la Permacultura, tomar el control de mi propia alimentación, de mis emociones… todas estas pequeñas cosas han cambiado mi mundo y espero que tengan un pequeño impacto en el tuyo.
Mi reto diario es el de compartir mis experiencias a través de mi Newsletter “Siembra Permacultura” para que nos cultivemos, en ambos sentidos, y reconectemos con la naturaleza y con nuestros orígenes.
Aquí está el pacto que te propongo:
Todavía no te conozco: si eres principiante, jardinero/a, jubilado/a, experto/a …
Todavía no sé en qué clima vives, qué te gustaría plantar o por qué la permacultura te atrae personalmente.
Pero sé una cosa:
Normalmente somos demasiado exigentes con nosotros mismos y, por lo tanto, con nuestros jardines y expectativas de lo que vamos a cosechar.
Durante las próximas semanas, voy a compartirte muchos consejos, « técnicas », cosas de sentido común (olvidadas) y, a veces, información agronómica que rara vez se comparte entre el público en general.
Descubre esta nueva jardinería intuitiva
Con la misma ilusión que cuando eras pequeño.
No te invito a una serie de tutoriales de jardinería, sino a un viaje íntimo en el que nos volvemos a conectar con la naturaleza y, por lo tanto, con NUESTRA NATURALEZA.
¡Las “ falsas creencias ” son más difíciles de eliminar que las “malas hierbas”!
Te propongo un reto, vamos a aprender a desaprender.
Olvídate de todas las creencias que nos han inculcado sobre regar, fertilizar, cosechar de tal forma, que sólo se puede cultivar en verano… ¡olvídate!
¿No hay tiempo ? ¿Ni tierra? ¿Ni experiencia? ¿No hay presupuesto? No te preocupes ¡Estás en el lugar correcto!
Aunque mis abuelos eran campesinos, no heredé ninguna de sus habilidades.
De pequeña, tuve la oportunidad de crecer en el campo, de jugar en un jardín donde mis padres solían cultivar los domingos cuando tenían tiempo y energía.
Sin embargo, cuando quise cultivar mis propias verduras… ¡Fue un desastre! ¿Por dónde empezar?!
¡Y me atreví!
Sentí la necesidad de reconexión con la naturaleza, pero en ese momento, era difícil encontrar información, seria, efectiva y accesible sobre cómo hacerlo, cómo empezar a cultivar.
¡Ahora tú lo tienes más fácil! si te atreves, normalmente envío uno u dos emails por semana con consejos simples compartiendo mis humildes prácticas para que puedas también mejorar tu forma de vida.
Yo inicié con la permacultura sin balcón, sin terreno…
Pero empecé y… ¡Obtuve 140 plantas de tomates! ¡Tomates gratis!
Y fue con unas simples rodajas de tomate …
- Tomé este famoso tomate.
- Lo corté en rodajas las cuales puse en bandejas, y luego en cartones de huevos.
Y, de repente… ¡Mis siembras dieron sus resultados!
Todo esto me proporcionó siembras magníficas que pude trasplantar más tarde en una maceta, en el jardín con mi familia.
Yo nunca me había atrevido pero siempre había tenido la curiosidad de cultivar algo, verlo crecer, saborearlo…
Funciona también con todas las demás frutas y verduras de nuestro día a día que podríamos tirar normalmente a la basura….
Una rodaja de pimiento, calabacín, manzana, mandarina, etc …
Y además, nada ni nadie nos va a detener en el camino:
Si observamos e imitamos la naturaleza, observamos que los tomates son originarios de América Latina. Allí, los tomates son plantas perennes, son lianas reales, incluso árboles, sus tallos son gigantes.
Las plantas perennes son maravillosas ya que tienen la habilidad de reanudar su crecimiento después de haber pasado un invierno muy frío o un verano muy seco y caluroso.
Sus raíces profundizan más en la tierra para poder absorber más agua por tanto les es más fácil resurgir año tras año.
¿Sabes cómo puedes trasplantar tu tomate para hacerlo enorme y sabroso?
Tu planta de tomates desarrollará un sistema de raíces mucho más profundo y robusto.
Resultado: 2 veces menos riego. Porque en la naturaleza (y en la permacultura) las plantas « beben » del suelo, no del agua de lluvia, ni de la regadera.
Imagina poder cosechar tus propios tomates, ¡disfrutas más al comerlos!
Aquí te adjunto cosechas de lectores que lo han probado:
Por supuesto, Siembra Permacultura no tiene la verdad absoluta, a veces funcionará para algunos y no para otros, aunque a menudo es una cuestión de fertilidad del suelo; veremos juntos el por qué.
De todas formas ¡tienes que probarlo para averiguarlo!
Somos una gran comunidad en Siembra Permacultura. Ya no estás solo, te has unido a una gran familia.
hola, estoy curioseando por tu blog.. parece interesante.. gracias
Hola,me encanta las flores y el cultivo,me parece interesante tu blog
Hola, yo vivo en el norte de España,en una pequeña villa marinera en Asturias
Hola una consulta mis macetas de ají tienen muchas lombrices es bueno o malo aparte se comen las raíces q debo hacer gracias